El título de esta información sigue la chanza impuesta por el autor al redactar «La Constitución de Alfonso Ussía» (Planeta), porque según nos comenta no tiene ningún complejo por no haber sido uno de los ilustres personajes que pasarán a la historia como los padres de la Carta Magna, «afortunadamente, por el bien de España». Esta «broma» literaria tiene su origen en las intervenciones de Ussía en un programa radiofónico: «Yo era el legislador que iba todos los días muy serio con cuatro o 5 artículos. Más tarde publiqué algunos en LA RAZÓN los domingos. Me fue divirtiendo y así cubrí distintos apartados. Como era el segundo centenario de “La Pepa” y opino que la actual es casi modélica, excepto en la cuestión de las autonomías, me pareció un buen momento para aprovechar un envoltorio serio para reírse de nuestros defectos, cursilería y falta de cultura, de los vicios y malas costumbres de la sociedad de hoy», comenta el escritor. Y se lamenta de que para la izquierda radical y nacionalismos, los constitucionalistas, somos unos «fascistas».
Como toda Carta Magna, esta cuenta con un preámbulo y 428 artículos, casi cuatro veces más que la actual y sesenta por encima de la de 1812. En él, Ussía advierte: «Me consta que con la publicación de esta Constitución mi prestigio va a reducirse notablemente. Es el precio que pago a cambio del disfrute que proporciona la sinceridad atrabiliaria. Muchos tontos –y en España no cabe ni uno más, según mi viejo maestro Santiago Amón– se sentirán profundamente molestos e irritados durante su lectura», asegura. Apostilla el columnista que es necesario hacer este tipo de advertencias, es decir, que se trata de un libro de humor porque tras la publicación de su «Tratado de las buenas maneras» hubo gente que le llamó para pedirle consejos de protocolo. No hay ámbito que quede lejos del alcance de este legislador, que va mucho más allá de lo que se atrevieron sus señorías. Los abundantes artículos están divididos en 25 títulos, que versan sobre materias tan variadas como «del comportamiento del matrimonio y familia», «de la ideología de izquierdas», «del civismo y la urbanidad», «de todo lo relativo a la fiesta nacional»
Aunque la selección resulte complicada, por lo agudo de las reflexiones y lo variopinto de los temas tratados, hemos pedido a Ussía que comente para nosotros diez de los artículos más punzantes y divertidos de la nueva Constitución que acaba de aprobar. Éste es su análisis.
Artículo 2
«Las Asociaciones de Amas de Casa serán vigiladas con extremado rigor».
«Nunca he estado en ninguna, pero me producen cierto recelo. No sé por qué, quizá porque durante el franquismo, cuando yo era niño, solo había dos tipos de asociaciones, las de amas de casa y las de antiguos alumnos, y me preguntaba qué harían». El autor se reconoce como «demasiado independiente», solo ha pertenecido, «obligatoriamente» a los grupos de antiguos alumnos, pero admite que «nunca he asistido a ninguna convocatoria de cualquier asociación».
Artículo 45
«En toda fiesta, boda o discoteca, se prohíbe el baile, siempre que no sea un pasodoble o vals, a los mayores de cuarenta y cinco años».
«No voy a sitios de noche, pero se ha puesto de moda que haya baile en la bodas, lo que me da mucha vergüenza. El baile está hecho para la gente joven, que tiene gracia y naturalidad en el cuerpo; pero, a partir de cierta edad el baile es ridículo; y mucho más en los hombres».
Artículo 72
«Los periodistas especializados en ciclismo se abstendrán a partir del 1 de enero de 2012, de referirse a la ‘‘serpiente multicolor’’. Los que incumplan la norma serán obligados a ascender el Angliru en el mes de febrero y en bicicleta con timbre».
«Del periodismo deportivo hay muchas expresiones que me irritan, como aquello de “el palo corto y el largo” de las porterías de los campos de fútbol’, ‘‘negociar una curva’’ tan habitual en las retransmisiones de motociclismo, ‘‘la permanencia inalterable del resultado’’, tantas que se acaba uno acostumbrando. De todo lo que se dice en televisión, me produce una enorme irritación cuando ocurre una desgracia y se dice que ‘‘se ha producido una catástrofe humanitaria’’. Si fuera así sería algo beneficioso para la humanidad. Se trata de una catástrofe humana y punto».
Artículo 89
«El que acudiera con entusiasmo a una manifestación sindical sin ser liberado, empleado, o dirigente con sueldo de los sindicatos, podrá ser objeto de mofa y escarnio por tontorrón».
«No hay mucho comentario sobre este asunto. Dudo mucho que haya una sola persona en estos momentos que esté ligada al movimiento sindical sino obtiene algún beneficio de ello».
Artículo 134
«Quedan terminantemente prohibidos los ‘‘flecos’’ en cualquier negociación».
«Es una crítica a la cursilería del lenguaje económico periodístico de hoy. Las negociaciones no son continuas, no tienen flecos. Hay una forma de hablar que se pone de moda porque lo dice un economista y lo recoge el periodista de turno. Esta cuestión de los flecos es algo parecido a ‘‘optimizar’’, todo el mundo lo hace, pero nadie ‘‘pesimiza’’. La economía ha hecho mucho daño al lenguaje y en estos días de tantas noticias sobre la prima de riesgo y la bolsa mucho más».
Artículo 177
«El uso de las chancletas se considerará acción agresiva contra el resto de la sociedad».
«Estoy de acuerdo con el legislador, que soy yo: no hay nada más asqueroso que unas uñas largas. No entiendo por qué el resto tenemos que aguantar la fealdad de los demás».
Artículo 239
«Será puesto en libertad provisional, fuese cual fuese su condena, todo recluso que no se hubiese tatuado».
«Es una manía de los jóvenes de hoy. Casi todos, cinco o seis años después, están deseando quitárselo. Fue una costumbre de los marinos cuando cruzaban el Cabo de Hornos o el de Buenaesperanza, luego fue una cosa de malotes. Ahora, cuando veo motines, por ejemplo, en las cárceles sudamericanas. Cuando los presos salen al tejado están todos tatuados. Me parece que es una cosa que tiene sentido solo cuando existe una tradición».
Artículo 305
«Chopin era polaco. Por ende, se pronuncia ‘‘Chopín’’ o ‘‘Chópin’’, pero no ‘‘Chopán’’. Quien conocedor de ello, insista en referirse al romántico creador como ‘‘Chopán’’ o ‘‘Shopán’’, es tonto del ‘‘pelucán’’».
El 90 por ciento aún cree que realamente era de origen francés. Es que nuestros vecinos son muy de quedarse con todo. Es el único sitio donde todo se pronuncia a su manera. Por ejemplo, en todo el mundo el Gordo y el Flaco se pronuncia Laurel y Hardy; sin embargo allí se les conoce com ‘‘loguél’’ y ‘‘hardí’’».
Artículo 321
«Las niñas bautizadas con nombres pretenciosos como Tiziana, Vanessa, Melissa, Ava, Verenice, etcétera, podrán, al alcanzar los quince años de edad, si son feas, cambiar de nombre sin llevar a cabo ningún tipo de papeleo burocrático».
«Me encantan los nombres tradicionales que se ponían antes en los pueblos: Paca, Juana, Alfonsa… La cursilería empieza en España con los Jonathan para ellos y Vanessa para las chicas. Se trata de nombres que solo puedes soportar si eres de una belleza espectacular, por ejemplo Tiziana, pero si resulta que eres un ‘‘cayo malayo’’»…
Artículo 322
«El uso de las camisas hawaianas se reduce al ámbito de Hawái. Su exhibición en zonas costeras de España conlleva la multa de cincuenta euros y en el interior, de cien euros. Si fuera sorprendido un ciudadano en una capital de más de 250.000 habitantes con una camisa hawaiana, se le podría caer el pelo al conocer el nivel de la multa».
«Me parece que no hay nada más feo que una camisa hawaiana y hay mucha gente que va encantada con una puesta por la vida. Estoy seguro de que si alguien en verano pasa 30 días al lado de un árbol, aunque esté en todo su esplendor, este otoña mucho más pronto.
El detalle
LA ESPAÑA DE SUS NIETOS
«A mis nietos Juan Casilda y Guzmán Aldaz y Ussía, Santiago y Tristán Ussía y Borbón, Pedro Ussía y Pérez, con el deseo de que vivan una España más sonriente y civilizada, enfrentada al rencor y abrazada a la justicia social y al progreso. Con todo el amor de vuestro joven abuelo». Es la dedicatoria de este libro. El autor, además de hacer un guiño a los más jóvenes de su familia extiende el deseo a toda la sociedad en estos momentos tan difíciles: «Quiero una España más justa, más avanzada socialmente y, sobre todo, donde se olvide el rencor y el resentimiento de un sector de la sociedad cada vez más amplio».
Avueltas con la camiseta del Che
No todo es una cuestión de normas. Hay algo que pasa por el individuo, que es el civismo, una cosa que se antoja muy olvidada que ahora también se pretende reglar. «Ussía –afirma Carlos Bustelo, abogado y ministro durante la Transición, en el prólogo– pretende llamar la atención sobre algunos comportamientos que han ido calando profundamente en los españoles del siglo XXI y que amenazan gravemente nuestra convivencia pacífica». Y asegura: «Este peligro evidente que nos acecha podría evitarse si los españoles aplicáramos sin reservas las acertadas normas y reglas básicas de convivencia, con sus correspondientes sanciones en caso de incumplimiento, que Alfonso Ussía desarrolla a lo largo de los 428 artículos de su Constitución». Bustelo, por eso, apela a que muchos «recapacitaran y corrigieran algunos hábitos y costumbres». Con esa medida, «nuestra vida en común mejoraría sustancialmente», asegura. Eso, y según Ussía, aparcar tonterías y mitologías, como la camiseta negra con el rostro del Che Guevara (en la foto).
HOY FIRMAN
Mañana
F. Aramburu, caseta 54.
Pilar Eyre, caseta 320.
Fiona Ferrer, caseta 167.
Francisco Ibáñez, carpa de la feria a partir de las 12:00.
Félix J. Palma, caseta 82-83.
Katherine Pancol, caseta, 312.
Carlos Rodríguez-Braun, caseta 262.
Eduard Punset, caseta 82-83.
Isabel Sartorius, caseta 107.
Ana García-Siñériz, caseta 167-168.
Andrés Neuman, caseta 51
Miguel Ángel Revilla, caseta 54.
Tarde
Inocencio Arias, caseta 195.
Luca Caioli, caseta 82-83.
Jesús Ferrero, caseta 214-218.
Julio Llamazares, caseta 82-83.
Javier Reverte, caseta 320.
Javier Sierra, caseta 55.
Lorenzo Silva, caseta 258.
Curri Valenzuela, caseta 167-168.
Juan Gómez-Jurado, caseta 91.
Rocío Ramos-Paúl, caseta 167.
Clara Sánchez, caseta 78.
Emma Cohen, caseta 186.
David Trueba, caseta 105.
Bernabé Tierno, caseta 120.