Más de medio millón de fieles participarán durante el día de hoy de la procesión en honor al Señor y la Virgen del Milagro, los Santos Patronos de Salta, que este año estrena recorrido.
El “Pacto de Fidelidad” –como se la llama- se renovará al pie del Monumento 20 de Febrero, que recuerda la Batalla que Manuel Belgrano le ganó en Salta a los realistas en 1813, en Campo Castañares. Hasta el año pasado, la procesión concluía en la Cruz del Congreso Eucarístico, en el Monumento al general Martín Miguel de Güemes, al pie del Cerro San Bernardo.
Este año hubo una mayor cantidad de fieles durante la novena en honor a los santos de Salta. La explosión de fe, tal vez tuvo que ver con los terremotos que azotaron el pasado sábado 27 de febrero al pueblo chileno, y el mismo día a la ciudad de Salta, donde hubo que lamentar dos muertos y cuantiosos daños en Campo Quijano y la Quebrada del Toro, en la zona montañosa al oeste de la provincia, donde aún sigue temblando la tierra con sacudones leves, al menos dos veces al mes.
De hecho, la festividad del Milagro está vinculada con los terremotos y se originó en el año 1692, cuando el 13 de septiembre comenzó a temblar la tierra y los pocos pobladores de entonces -hoy Salta cuenta con 1.230.000 habitantes y más de la mitad vive en la capital-, se reunieron en la Iglesia Matriz a rezar.
Fueron tres días “de espantosos terremotos” según cuentan en la provincia. Por entonces, el padre Carrión, que estaba a cargo de la sacristía, “escuchó una voz” que le decía “saquen al Cristo en procesión”.
El padre Carrión, de inmediato comentó a sus superiores aquel llamado divino y el Cristo fue sacado a la calle: los terremotos cesaron el 15 de septiembre.
La renovación de la promesa: “Que vos, dulce Jesús, serás siempre nuestro, y que nosotros seremos siempre tuyos”.
Como sucede desde hace ya más de una década, fieles de todo el interior de la provincia llegan tras caminar largas y agotadoras distancias durante semanas, cruzando valles, quebradas y montañas como en el caso de los pobladores de Santa Victoria Oeste, Iruya, Orán, San Antonio de los Cobres, Cafayate, Rosario de la Frontera y Metán, entre otras localidades. Por las calles salteñas, al paso de los peregrinos, la gente sale de sus casas y les convida sandwiches y bebidas frías y calientes


