MADRID- ¿Por qué era tan importante aprobar la «autolicencia exprés» para el comercio?
– Se podría pensar que con la crisis en España sólo se cierran comercios, y no es verdad. Lo que queremos es que alguien que en un momento dado quiera abrir un negocio pueda hacerlo rápido. Lo que no te puedes permitir es alquilar un local y tenerlo cerrado un año o dos esperando a que te den un papel. La idea es que en un plazo de una o dos semanas desde que uno decide que abre un negocio, pueda tenerlo en marcha.
– Lo que ocurre es que el consumo necesario para cualquier comercio se ha estancado.
– Hay segmentos de comercio que siguen creciendo. Los 50.000 locales que se abrieron en 2011 son de gente que entendió que hay necesidades sin cubrir. Además, la crisis no será eterna y de lo que se trata es de que cuando se produzca la recuperación, la herramienta ya esté disponible.
– El comercio también se enfrenta a un problema de falta de crédito. ¿La última reforma financiera solucionará el problema?
– El problema del crédito viene por tres vías. La primera, que España ha heredado un problema de credibilidad. Si no la recuperamos, el problema del crédito no se arreglará. Además, aun recuperando la credibilidad, necesitamos que las administraciones no sean las únicas con acceso al crédito. El sector privado no lo tiene y hay que corregirlo. La administración debe volver al equilibrio presupuestario para no pedir crédito y que así las empresas se sitúen como prioridad de ese crédito. Arreglados estos problemas, hay que desatascar las cañerías del sector bancario. ¿Qué necesitas para eso? Hacer la reforma que estamos haciendo, que va a ser la definitiva.
– ¿La subida del IVA está encima de la mesa del Gobierno?
– Es un asunto que está analizando Hacienda, aunque si se adoptara la decisión de subir el IVA se haría compensándolo con una bajada de cotizaciones a la Seguridad Social. Los productos hechos en España tienen un coste laboral alto porque además del salario hay un componente adicional, las cotizaciones a la Seguridad Social, que son muy altas. Y éste es un coste que, por ejemplo, no tiene un producto chino. Si bajo estas cotizaciones, el producto español baja de coste y el chino sigue igual. Y como los dos pagan IVA, ganamos competitividad.
– ¿Se ha puesto sobre la mesa algún tipo de revisión del Impuesto de Sociedades?
– Lo que hay que entender es que en estos momentos España tiene un problema de déficit público y me temo que no se puede permitir muchas alegrías impositivas y bajadas de impuestos, que a corto plazo no suelen tener efectos positivos en la recaudación.
– El sector exportador está funcionando bastante bien. ¿Seguirá haciéndolo?
– El sector exportador está yendo entre bien y muy bien, y esto es importante porque en España el dato de las exportaciones suele ser un indicador adelantado de recuperación. El reto es incrementar nuestros mercados fuera de la UE. América Latina crece mucho, como Asia u Oriente Medio, y ahí tenemos poca cuota exportadora. Aun así, hay un dato muy importante: ya tenemos superávit comercial con la UE, algo sin precedentes. Y eso es señal de una recuperación de la competitividad muy potente, que se produce a toda velocidad por un factor bueno y otro malo. El bueno, la moderación salarial, que permite que los costes salariales caigan. Pero al mismo tiempo, somos más competitivos por la subida de la productividad, provocada en buena parte por el paro. Las empresas producen lo mismo, pero con menos gente, y el coste por unidad de producto es más bajo.
– ¿Sólo podemos ganar competitividad a través de los salarios?
– Es mejor ganarla a través de la innovación, la tecnología, la investigación… Pero también hay que tener presente que el coste es fundamental y en muchas empresas la bajada de salarios es lo que ha permitido conservar el empleo. No es la mejor opción, pero es la menos mala.
– ¿Las cosas están tan mal en España como algunos las pintan?
– España tiene dificultades económicas serias, pero creo que desde fuera se nos ve peor de lo que realmente estamos. Pero ante eso, uno puede resignarse y llorar o trabajar para fomentar la buena imagen de España fuera. Y eso se hace cumpliendo los objetivos y también, y es muy importante, con política exterior. Cuando en eso, como hizo el Gobierno anterior, te alineas con Chávez, los Castro, Morales o con Kirchner, envías unos mensajes de quiénes son tu club de amigos. Creo que en política exterior se han cometido errores muy graves que también han contribuido a dañar nuestra credibilidad internacional y nuestra imagen de país serio, viable y aliado.
En primera persona
Jaime García Legaz (Murcia, 1968) mira al futuro con optimismo. No niega que la situación sea complicada, pero añade que haciendo «lo que hay que hacer», éste puede ser el último año de la crisis para España. El comercio exterior debe ser una de esas palancas que ayuden a la recuperación y, de momento, funciona. Legaz conoce bien el terreno en el que se mueve. No en vano, ha sido consultor del Banco Mundial, de la Comisión Europea y de la OCDE. Licenciado en Económicas y Empresariales y economista del Estado, fue asesor y director de Gabinete de Aznar.