Harry Potter, fiel a su editora española

0 comentarios admin Por admin El 1 de junio de 2012

Comenzó en un pequeño despacho, de forma modesta, con el firme convencimiento de que la honestidad y la fe los conduciría al éxito, a su éxito, que no es el éxito habitual de la fama y el dinero, sino el de mantenerse en la primera fila de la edición de libros. Salamandra, con un catálogo que reúne a autores de la talla literaria de Irène Nèmirovsky, Sándor Marai y Herman Koch, y éxitos como Harry Potter o «El niño con el pijama a rayas», se ha convertido en uno de los grandes sellos independientes en España. Una editorial que aún resiste la tentación de ampararse en un gran grupo. ¿Cómo ha conseguido publicar la nueva novela de J. K. Rowling? Sigrid Kraus, la editora y mentora intelectual de este proyecto, lo explica.

-Se han ofrecido cifras millonarias para publicarlo. De hecho, la escritora ha cambiado de editorial en Inglaterra y Francia. Pero en España, Salamandra se ha quedado con los derechos. ¿Fidelidad?
-Hemos tenido suerte, no sólo en acertar con el libro, también con el agente y el autor. Son personas con las que nos entendimos desde el principio. Con «Harry Potter», los anticipos eran lo de menos. Querían garantías sobre cómo editarlo, traducirlo y venderlo. Y que cada uno de esos puntos respondiera a la forma adecuada. Y creo que han quedado muy agradecidos de cómo lo hemos hecho. Ha habido entendimiento mutuo y transparencia. Lo han valorado. También demostramos que podíamos poner un libro a la misma hora y el mismo día en cualquier punto sin problemas.

-Entonces ha sido por fidelidad.
-Se está olvidando lo importante, que es hacer un autor. Rowling se tuvo que construir paso por paso. Ahora, los autores son atraídos por el dinero, por la vida actual, que es tan inmediata y de corto plazo. Pero se olvida que el libro, a diferencia de los discos, es algo que necesita tiempo. El nombre de un autor es una marca, aunque requiere un espacio temporal para que el público lo reconozca. La fidelidad se da en este punto. Es un valor que se olvida. Creo que ahora los escritores van a tener carreras menos sólidas y van a estar más debilitados. Imponer un autor es difícil. Cada editor tiene un concepto diferente de lo que hay que hacer con cada uno y eso impide que se construya una marca a largo plazo. Nosotros tenemos suerte y los autores de la casa son fieles.

-En Salamandra publican best-sellers y alta literatura.
-La mayor dificultad que vivimos fue que no nos tragara el éxito de «Harry Potter». Ahora Rowling también lucha para que no la trague. A lo mejor le podemos enseñar cómo lo hicimos (risas). El privilegio del editor independiente es que puedes hacer lo que quieras. Contratamos a Rowling porque había algo en lo que me reconocía. Me gusta, me dije, lo quiero publicar. No sabía que era un best-seller. Pocos lectores son monotemáticos. Pocos leen sólo entretenimiento. Todos combinamos diferentes tipos de libros. A mí me gusta leer Potter y al día siguiente a Némirovsky. Otros no tienen esa libertad.

-¿Cómo acertar con un autor?
-La intuición es mucho. Nosotros trabajamos sin presupuesto. Yo voy, compro y edito con fuerza. Cada autor con su estilo. Vendemos de forma distinta a Koch y a Boyne,  porque es un público diferente y requiere una manera de entrar distinta. Necesitas tranquilidad, calma, y hacer cuatro libros al mes te lo permite. Cuando nos toca una obra potente, por ejemplo, Rowling, nos concentramos sólo en ese libro. Y va dando resultado. También hay suerte. Jonas Jonasson era un riesgo. Posee un sentido del humor particular. Me hizo gracia y parece que a los lectores también. Es una maravilla que alguien escriba de manera distinta y se salga de la norma. Con Némirovsky estaba rodeada de libros nuevos para publicar en España y con mucha presión. Leí «Suite francesa» y pensé: «Esto es lo que quiero leer ahora. Yo voy a por éste». No había vendido mucho, pero cuando lo edité en España, sí. 

-Se resiste a los grandes grupos.
-Si empezáramos hoy no sé cómo lo haríamos. Un editor ahora tiene menos aliento para aguantar. El mundo de la edición independiente se está acabando. Estoy rodeada de no independientes. La edición es un modo de vida, no de ganar dinero. Jorge Herralde y Beatriz de Moura nos han enseñado mucho.

-¿Y para resistir?
-Lo más importantes son los libreros. Las librerías no se valoran como agentes culturales. Lo tienen difícil para sobrevivir a la crisis. Mientras aguanten ellos, aguantaremos nosotros. Si sólo se vendieran libros en cadenas comerciales o supermercados, imagínate para sobrevivir. La amenaza es esto, más que Amazon o el e-book. Los dos años que vienen son cruciales y me temo que en el panorama actual no va a haber ayudas para el libro.

-¿Qué ha pasado con el escritor?
-El autor está bajo riesgo. Es una especie rara, en extinción. El libro hoy es tan rápido y la carrera de un autor es a largo plazo. Hay que escribir hasta que te publiquen. Es duro. Jonathan Franzen afirma que para cada novela tiene que transformarse en otra persona. Con «Libertad» tardó diez años. Eso no es un negocio. La fuente de la creatividad está en crisis, igual que el punto final, que es el librero, y los periodistas. Mirar sólo las ventas y no dónde se inicia la literatura es un error. Se requiere confianza en uno mismo y un sistema que te apoye y valore.

 -¿Y si cae el «copyright»?
-Sería un desastre para mí. Es un avance de nuestra civilización. Hay gente que cree que volveremos al mecenazgo. No queremos retroceder en este punto. Es importante. Pero existe un problema de educación. Además, los padres dan mal ejemplo. Es un déficit de educación y de conciencia.

-¿Algo sobre el nuevo libro de Rowling?
-Todavía no lo he leído. No me dejan (risas). Pero confío en él. Ella es muy autoexigente y ambiciosa. No se expondría si el libro no valiera la pena. Estoy convencida de que va a ser interesante. Y será un éxito. No sé si mediano o grande. No me atrevo a vaticinarlo.

 

Las claves para sobrevivir
Dice Sigrid Kraus que no posee la fórmula para mantenerse en este mercado, pero sí apunta unas cuantas claves: «Me parece más difícil trabajar en un grupo que en un sello independiente. No sé cómo se hace para sobrevivir en un grupo. Nosotros tuvimos suerte con Rowling, porque nos ha permitido montar una red de distribución que ahora  mantenemos. La línea de comunicación entre el que adquiere la propiedad y quien la vende es muy directa. Nunca hemos mentido sobre lo que publicamos. Quiero creer que mientras se mantengan esos elementos y los libreros nos apoyen, sobreviviremos», asegura con optimismo la editora de J. K. Rowling.

Buscando al nuevo Larsson
Habla alto y claro Sigrid Kraus (arriba) y no le duelen prendas a la hora de reconocer que al charlar con algunos de sus colegas le comentan: «Ahora buscamos autores como Larsson». Ella dice que buscan réplicas: «Yo prefiero lo que es diferente. A mí me aburre ya la novela negra sueca». Asegura que ya conoce la receta que vino del frío casi polar y que hoy se tiende al monotema tanto en los libros como en la ropa, por ejemplo. «Son las leyes del consumo moderno», comenta.
 

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