El Partido por la Libertad de Wilders debía apoyarles desde el Parlamento. Su soporte externo era indispensable para lograr la mayoría en un Parlamento de 150 escaños. Sin embargo, después de semanas de incertidumbre, Wilders le ha “perdido la confianza a los democristianos” y ha abandonado la mesa negociadora.
Su gesto se produce apenas un día después de que uno de sus principales interlocutores democristianos, el antiguo ministro de Sanidad, Ab Klink, se retirara a su vez del proceso. Otros tres diputados de su partido mostraron sus dudas hacia un trato con el populismo de derecha. Todos ellos aducen falta de confianza en la capacidad de Wilders para respetar las libertades de culto y de expresión consagradas en la Constitución.
El líder populista califica el Islam de “ideología retrógrada y violenta”. De ahí que proponga el freno a los inmigrantes musulmanes y al velo en empleos estatales, además de prohibir las mezquitas.
La formación de coaliciones gubernamentales suele ser lenta y prolija en Holanda. Las negociaciones entran en tal grado de detalle, que corren constantemente el peligro de embarrancar. Pero la actual falta de Gobierno está impidiendo que se tomen medidas contra la crisis financiera.
Visto lo ocurrido, Mark Rutte, líder liberal de derecha, ha resuelto preparar un borrador de pacto gubernamental abierto, en principio, al resto de partidos. Él será el futuro primer ministro, y viene de un revés anterior. Tampoco ha podido pactar una coalición con los socialdemócratas.
Noticias Relacionadas:
Comentarios recientes