MADRID- El Gobierno ha aprovechado esta semana de contactos internacionales para trasladar a la UE y a Berlín el mensaje de que su intención es mantener un calendario de actuación sobre el sistema financiero, que está determinado por el informe sobre los activos bancarios que en la segunda quincena de junio tienen que presentar las consultoras Roland Berger y Oliver Wyman.
Antes, el próximo 11 de junio, el FMI publicará las conclusiones de su estudio sobre la banca española. Y en esa fecha las entidades también tendrán que presentar ante el Banco de España sus planes para cumplir con las nuevas exigencias. El mes que empieza está cargado de fechas decisivas, entre las que el Ejecutivo incluye la de las elecciones griegas, previstas para el 17 de junio. El 28 y 29 hay convocada una transcendental reunión del Consejo Europeo.
Tanto el presidente del Gobierno, como sus ministros «mensajeros» han difundido entre los países el mismo mensaje de calma y tranquilidad que verbalizó el sábado Rajoy y el viernes el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, tras el Consejo de Ministros.
Las nuevas decisiones sobre el sistema financiero se adoptarán una vez que las dos firmas independientes establezcan las necesidades de financiación de entidades españolas y una vez que se despejen algunas de las incertidumbres europeas que siguen alimentando las presiones sobre la prima de riesgo y la deuda soberana. «Pase lo que pase, aguantaremos hasta que se aclaren esas incógnitas y luego adoptaremos las decisiones que tengamos que adoptar. Lo sensato es esperar a conocer qué dicen las consultoras y cómo se concreta la nueva reforma financiera», señalan desde el Gobierno. En esta contestación va implícita la respuesta a la pregunta de los últimos días: ¿cuánto tiempo puede aguantar un Gobierno con una prima de riesgo desbocada y que el viernes cerró en los 545 puntos básicos? En Moncloa dicen que están preparados para afrontar otra semana de sobrepresión. Otro lunes negro y nuevos ataques externos a través de la Prensa extranjera, y detrás de los que ven «la oscura mano de fondos de inversión o de los intereses del país de turno».
Ayer, por ejemplo, el Gobierno alemán tuvo que salir a la palestra ante una muy dañina información de «Der Spiegel», en la que se apuntaba a presuntas presiones de Berlín para que España recurriese al fondo de rescate . Después de un desmentido categórico de Moncloa, Berlín reiteró su «plena confianza y su reconocimiento» a las medidas de Rajoy para gestionar la crisis del sector financiero.
«El Gobierno español ha declarado repetidamente su intención de cumplir ya en 2013 con las normas del Tratado de Estabilidad y Crecimiento y de asumir con sus propios medios la recapitalización de la banca», según fuentes del Ministerio de Finanzas alemán, informa Efe. El Gobierno de Angela Merkel reiteró su «alto reconocimiento» a las reformas emprendidas por Rajoy, por lo que «no tiene nada más que añadir» sobre las informaciones de «Der Spiegel».
«La decisión sobre acudir o no al fondo de rescate es competencia exclusiva del Gobierno español», explicaron las fuentes gubernamentales alemanas consultadas por Efe, sin confirmar ni desmentir la noticia del semanario.
Moncloa sí fue tajante al negar a primera hora de la mañana que hubiera habido presiones del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, sobre el ministro de Economía, Luis de Guindos, para que España acudiese al fondo de rescate por sus dificultades para financiarse en los mercados y a intereses cada vez más altos. Berlín, por cierto, mantiene su rechazo a una ayuda directa del fondo de rescate a la banca, sin la intermediación de los gobiernos, porque entiende que supondría inyectar dinero sin control alguno. Ésta es una vía que le suena bien al Ejecutivo de Rajoy, pero sin salida, en tanto Alemania insista en bloquearla. De aquí al Consejo Europeo de finales de junio, desde Madrid mantendrán la ofensiva diplomática que se visualizó durante la pasada semana y que aspira a ablandar a la UE con el discurso de la austeridad, el control del déficit y los deberes cumplidos. El Gobierno español no renuncia al apoyo directo a los bancos y no dará la batalla por perdida hasta que termine la cumbre de la UE.
El portavoz de Exteriores del PP: «La intervención no sería el apocalipsis»
La eventual intervención económica de España «es un escenario que no hay que excluir». El portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, José María Beneyto, hizo estas declaraciones ayer a Efe. Beneyto aseguró que, aunque el posible rescate del país supondría «un cierto varapalo para la proyección exterior, no sería el apocalipsis. Habrá que vivir con ello». Sin embargo, advirtió que de producirse, habría que adoptar medidas duras «como bajar el sueldo de los funcionarios o las pensiones», pero también habría que «revisar el estado autonómico, que es lo caro que tenemos». El portavoz del PP puso el ejemplo de otros socios europeos como Irlanda o Portugal, que «vieron intervenidas sus finanzas sin que se haya producido el colapso ni el descrédito de sus mandatarios». Desde el Partido Popular descartan la situación crítica y aclararon que Beneyto habló «a título personal».