MADRID- Muchas veces se habla de la prima de riesgo de España como si fuese una variable independiente que cotiza libremente en el mercado para desgracia de los países que la sufren, pero la realidad es bien distinta. Para medir la posibilidad de quiebra de un país, la principal referencia debe ser el rendimiento de sus bonos, no la comparativa frente a los de otros países.
La prima de riesgo de España no sólo depende del coste –interés– al que paga nuestro país su deuda a diez años en comparación con el que abona Alemania (el «spread» o diferencial entre ambas), principalmente porque ninguno de los dos es fijo. El interés cambia cada segundo, ya que depende de los movimientos de los inversores con los bonos de ambos Estados en el mercado secundario y, por ser un producto cotizado, está sometido también a la especulación.
La renta fija soberana pierde su carácter invariable (el interés que fija el Estado en la subasta en el mercado primario) en el momento en el que un inversor vende el bono en el mercado secundario, en la mayoría de las ocasiones con el objetivo de lograr liquidez antes de que el producto venza. En ese instante, el rendimiento del bono cotiza libremente en función de la oferta y la demanda y no deja de hacerlo hasta que el plazo fijado por el Estado vence y, por tanto, el bono se cobra y se recupera la inversión realizada. Cada día, cientos y miles de millones de euros de deuda soberana cambian de manos en el mercado, y el interés varía cada vez que un inversor coloca la deuda a otro.
En este momento, la deuda alemana paga el interés más bajo de su historia porque se considera un activo refugio, ya que es el país que menor riesgo de quiebra tiene en la zona euro. Pero ello no significa que Alemania lo esté haciendo todo bien, simplemente lo hace mejor –o esa es la sensación– que el resto de países, así que los inversores venden los bonos de los Estados en riesgo de quiebra y compran los alemanes a pesar de saber que van a lograr una menor rentabilidad.
Además, la frontera de prima de riesgo utilizada para evaluar la posibilidad de que un país sea rescatado no se puede trasladar de un momento a otro. Los 500 puntos básicos a partir de los cuales se rescató a Grecia, Portugal e Irlanda no son los mismos que ahora, principalmente porque Alemania abonaba entonces un cupón de entre el 2,5% y el 3%, mientras que hoy paga menos del 1,3%. Hay entre 100 y 150 puntos básicos de diferencia, y la brecha se ampliará aún más.