El dolor es una percepción de carácter desagradable pero en esencia necesaria para la supervivencia de la mayoría de las especies animales. Supone el producto final de un sofisticado sistema defensivo, cuya función es alejarnos del daño. Por lo tanto, el dolor no solo es útil, sino necesario para la especie humana. El dolor es la clave fundamental que nos indica que algo no funciona en nuestro organismo. Pero existen varias situaciones donde el dolor deja de ser útil y necesario para convertirse, por el contrario, en un estorbo, o incluso en un suplicio para quien lo sufre, sobre todo cuando se hace prolongado en el tiempo, lo que llamamos dolor crónico, o cuando se produce por lesión del sistema nervioso, lo que llamamos dolor neuropático.
