La petición del nuevo consejo de administración de Bankia de 19.000 millones de euros suena a ejercicio de prudencia. Dado que De Guindos anunció barra libre para resolver el problema, Goirigolzarri y su equipo deben haber pensado: más vale pasarse que quedarse corto. Se han curado en salud. Es una sabia petición. Lo que no aguantarían ni Bankia ni el sector financiero español es otro error de cálculo al respecto de las necesidades de financiación para recuperar la solvencia y, sobre todo, la liquidez de nuestros bancos.
Así que es mejor resolver el problema de una vez por todas. Eso supondría otros 30.000 millones de euros, además de los 19.000 que ha pedido Bankia, para sanear el resto del sector, dado que Economía cifraba en 50.000 millones las necesidades de fondos para todo el sector. Es decir, que España deberá endeudarse este año en 45.000 millones, dado que el FROB dispone aún de 5.000 millones; un incremento de la deuda española que superará el 85% del PIB de este año. Una noticia nada buena, cuando la prima de riesgo se sitúa sobre los 500 puntos algunos días. Es verdad que es una subida de deuda coyuntural, puesto que a medida que el sector bancario se estabilice lo devolverá. No responde a necesidades de gasto estructurales de las administraciones. Por eso sus costes deberían descontarse del cálculo del déficit público para este año. Pero, aun así, esa sobre-emisión tensionará los mercados y elevará la prima de riesgo. Otra solución sería un cierto rescate de la banca por parte de la UE, que alguna entidad desapareciese o que el BCE interviniese en la compra de deuda soberana. Eso aliviaría un poco la tensión sobre el mercado. Aun así, quedan meses de paciencia hasta que se resuelva el estrangulamiento del crédito que atenaza la economía española.
Lo grave es que sin resolver ese estrangulamiento no es posible salir ni de la crisis fiscal – el déficit público seguirá desbocado–, ni de la crisis económica, ya que la producción y el consumo seguirán estancados. Todo porque sin actividad económica los ingresos públicos se desploman y sin crédito, no hay actividad económica. Así que, vengan de un lugar u otro, no hay más remedio: hay que encontrar esos fondos. Si Europa no los da, tendremos que sacarlos de nuestra deuda.
Otra cosa es si se piden responsabilidades, o no, a los gestores que nos llevaron a esta situación. Pero esto es otro tema.
J. R. Pin Arboledas
Profesor del IESE