“Si [Álvaro] Uribe sigue irrespetándonos, señalándonos sin ningún fundamento de que estamos ocultando terroristas (…), si siguen con su locura, yo, en las próximas horas, voy a romper relaciones con el Gobierno de Colombia”, dijo el viernes el presidente-comandante durante una larga alocución en la televisión nacional.
Para Chávez, la reiteración de denuncias sobre el supuesto vínculo entre su Gobierno y los grupos armados colombianos es un plan fraguado en “el imperio” para enrarecer las relaciones bilaterales antes de la toma de posesión del nuevo Gobierno. El instrumento de esa trama sería el presidente Álvaro Uribe, a quien llamó “mafioso”. “No vamos a permitir que ese presidente lleno de odio hacia Venezuela y hacia mí y hacia Bolívar irrespete la soberanía de Venezuela”.
El Gobierno colombiano solicitó el viernes una reunión extraordinaria del consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha quedado fijada para el próximo 22 de julio, para analizar la presencia de mandos guerrilleros en el país vecino.
Este nuevo episodio entre Venezuela y Colombia ocurre cuando las relaciones comenzaban a normalizarse, después de momentos de crisis en 2009, por el hallazgo en posesión de las FARC de misiles suecos comprados por Venezuela. En agosto de ese año, el presidente Hugo Chávez rompió todo vínculo con el Gobierno vecino, por estar en desacuerdo con la firma de un acuerdo con Washington que les permitiría a las tropas estadounidenses utilizar bases militares colombianas. Era la tercera vez que lo hacía en cinco años, pero la primera en que a las diferencias políticas se añadía la ruptura en el ámbito comercial.
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