A sus 73 años, Bill Wyman todavía mantiene la pasión por la música. Al menos, por el blues y por sus derivados, su género favorito, que practica junto a sus amigos de la cambiante banda llamada Rhythm Kings. Y 20 años después de abandonar los Rolling Stones, el bajista inglés confiesa que no le disgustaría volver con su vieja banda. Aunque avisa: «Siempre que sea para hacer algo divertido». Aunque ahora lo que le ocupa es trabajar en sus próximos conciertos y atiende a LA RAZÓN desde alguna de sus residencias británicas. Habla distendido, hasta emocionado, cuando menciona a sus viejos héroes, y promete «mucha diversión» para sus próximos conciertos: el 16 de junio en Barcelona, el 17 en Bilbao y el 19 en La Coruña.
-Los años pasan y sigue en la carretera. ¿Todavía le divierten las giras?
-Absolutamente. Pero le diré que tienen truco. Son conciertos hechos a medida, cuando me apetece. No tiene nada que ver con lo que hacía con los Stones. Aquello era muy fatigoso y me consumía. Ya sabes, tengo fobia a los aviones. Ahora giro con mis amigos, con el único placer de tocar lo que nos gusta. No tengo un calendario exigente, los viajes son cómodos y me dejan tiempo para hacer otras cosas cuando estoy en casa.
- Y ahora llega a España…
-Siempre me gusta tocar en su país. Allí hemos dado muy buenos conciertos, con los Stones y con los Rhythm Kings. La gente es estupenda y siempre está abierta a pasar un buen rato y ver a unos viejos haciendo música vieja (ríe).
-Con los Stones tocó buena parte de su carrera en grandes estadios y ahora lo hace en aforos mucho más reducidos. ¿Cuáles son las principales diferencias entre tocar en campos de fútbol y hacerlo en clubes?
-Muchísimas. No sé si deberíamos asociar el hecho de tocar en estadios con hacer música. Es muy difícil tocar bien cuando estás delante de 100.000 personas. Casi imposible. Para un bajista resulta bastante incómodo, porque debes esforzarte en seguir el ritmo cuando hay una masa que toca las palmas desacompasadamente. Muchas veces puede llegar a ser una pesadilla. Aunque tocar en estadios también tiene su aspecto divertido. No puedes evitar sentirte impresionado ante una masa de gente que te sigue. Te das paseos por el escenario, te fijas en las chicas del público, te miras en las pantallas de vídeo…
-¿Y tocar en clubes?
-Con los Rhythm Kings tocamos casi siempre ante públicos más reducidos, aunque también experimentamos cosas mayores en festivales y tal… Delante de pequeñas audiencias se hace música más pura. Es más exigente porque cualquier fallo se nota mucho más. Pero el contacto con la gente es más próximo y cálido. Es más rock and roll. Además, el sonido que eres capaz de sacar en los sitios pequeños es siempre mejor. En grandes estadios, estás más pendiente de lo tuyo, pero en locales más pequeños escuchas el sonido global de banda, y cuando se hace bien lo disfrutas una enormidad.
-¿Cómo nacieron los Rhythm Kings?
-Tras dejar los Stones, pasaron años sin hacer actuaciones y me apetecía volver a tocar delante de la gente. Surgió todo de forma natural. Afortunadamente, nunca tuve problemas para encontrar amigos que supieran tocar muy bien y les apeteciera pasar un buen rato.
-Se trata de una formación cambiante. ¿Con quién sale de gira actualmente?
-Para estos conciertos, contaremos con Terry Taylor a la guitarra y Georgie Fame al Hammond. [Los guitarristas] Andy Fairwather-Low y Albert Lee estaban ocupados con sus respectivas giras.
-¿En qué medida definen los músicos con los que cuenta el repertorio que tocan?
-Yo no tengo problemas en tocar todo lo que suene a buen rhythm’n’blues. Si viene Andy, hacemos más temas de rockabilly, con Albert tocamos más country… Ahora, con Terry, haremos más material de blues, y con Georgie también tocaremos mucho soul. Es una bendición poder contar con estos tipos. ¡Nunca te aburres! Además, todo se hace de forma muy natural y no necesitamos muchos ensayos.
-¿Quién se ocupa del repertorio?
- El noventa por ciento lo elijo yo. ¡Para eso es mi banda! (ríe). No, en serio, a mí me gusta proponer canciones y nadie suele plantear problemas porque al fin y al cabo nos movemos en un terreno en el que todos nos sentimos cómodos.
-¿Qué música escucha?
-Lo mismo de siempre. Ya sabes, gente como Muddy Waters, Fats Domino, Elmore James, Slim Harpo, Robert Johnson, Sam Cooke… No cambio porque no hay nada que me motive a hacerlo. El blues sigue siendo mi música favorita. Siempre podrás escuchar un viejo blues, sea cual sea tu estado de ánimo. Ésa es la ventaja que tiene. Es un sonido que no envejece. La mayoría de las canciones fueron grabadas en una o dos tomas y ésa es gran parte de su magia. Sigue sonando directo al corazón. Es un sonido puro, emocionante, precioso. En cambio, el pop siempre envejece peor. Otro tipo de canciones, otro tipo de grabaciones…
- ¿Escucha a alguna banda contemporánea?
-No. Todo lo que se hace ahora me aburre mucho. Todas las bandas dicen lo mismo, que hacen algo nuevo, pero es mentira. Tocan algo que ya se ha hecho, pero bastante peor. Todo es igual. Escuchas una canción de tal o cual grupo, y resulta que ya la has oído antes. Es deprimente. No hacen nada realmente emocionante.
-Los Rolling Stones celebrarán en unos meses 50 años de existencia. ¿Qué le dice?
- Que estamos muy mayores… En serio, es algo fantástico. Modestamente, creo que la música ha envejecido muy bien. Siguen siendo buenas canciones.
-¿Es cierto que tocó con ellos de nuevo no hace mucho?
-Sí, es verdad. Me llamaron e hicimos unas cuantas «jams» en diciembre. Nada serio, pero fue muy divertido. Son gente estupenda y muy divertida. Los vi muy bien.
-¿Se ha planteado alguna vez volver a tocar y girar con ellos más en serio?
-¿Por qué no? Estoy abierto a volver a tocar con ellos, pero no de cualquier manera.
-¿A qué se refiere? La forma de entender el negocio de los Stones no ha cambiado sustancialmente desde que usted dejó la banda…
-A eso me refiero, claro. Me tendrían que ofrecer algo que encajara en mi forma de ver actualmente la música. Tendría que ser algo divertido, que me gustara, que no fuera fatigoso.
-¿Y eso se lo pueden ofrecer?
-Quién sabe. Todo es cuestión de hablarlo. Esperemos y veamos qué ocurre…
JAMIN’ CON JAGGER Y CÍA
Los aficionados al rock enloquecieron cuando se supo que Keith Richards había invitado a celebrar una «jam» al guitarrista Mick Taylor y al bajista Bill Wyman, dos músicos que intervinieron decisivamente en discos tan legendarios como «Sticky Fingers» o «Exile on Main St.». ¡Y ambos accedieron a celebrar la reunión informal! Así lo confirmó después el propio Richards, cuando dijo: «Hacía años que no estábamos en contacto y fue genial volver a vernos. Vi a Wyman en forma». Wyman participó en 2011 junto al resto de los Stones en la publicación de la versión de Dylan «Watching de River Flow», incluida en un disco en recuerdo del teclista Ian Stewart.
El detalle
UN DETECTOR DE METALES CON SU NOMBRE
El antiguo manager de los Stones, Andrew Loog Oldham, siempre dijo que Wyman «es el único de la banda en paz consigo mismo», y algo de eso hay en su forma de ver la vida y la música. También en el escenario, donde todavía hoy asume la misma actitud de sus tiempos con los Stones. Se sitúa en una parte discreta, clavado como una estatua y centrado en tocar el bajo lo mejor que sabe, que es mucho. La gran diferencia es que de vez en cuando sonríe durante la interpretación, algo nada habitual con los Stones. «Esto no va de posar, sino de tocar música y disfrutar con lo que haces», asegura ahora.
Wyman comparte su actividad musical y su enciclopédico conocimiento del blues con un «hobby» singular: es un fanático de la arqueología. Así, de tanto en tanto participa en excavaciones anónimas. Incluso hay un detector de metales en el mercado que lleva su nombre