El jefe del gobierno italiano aseguró que en su país hay siete millones y medio de italianos espiados por culpa de las interceptaciones telefónicas que se realizan durante las investigaciones judiciales

“Hay 150.000 teléfonos bajo control: considerando 50 personas por cada teléfono, salen así 7 millones y medio de personas que pueden ser escuchadas “, argumentó durante su intervención ante la asamblea de la Confederación General de Comercio.
“Esta no es una democracia verdadera. No existe tutela de la palabra”, agregó. Al tiempo, acusó a magistrados y periodistas de formar parte de un grupo de presión que se opone a su proyecto de ley sobre las escuchas telefónicas, que castiga con fuertes multas y penas de cárcel a quien las publique o divulgue.
En línea con lo dicho hace unos días insistió en la necesidad de reformar la Carta Magna para hacerla más adecuada a un Estado moderno. Según aseguró, las dificultades que tiene para gobernar y llevar adelante sus proyectos le hacen pensar en dejar la política. ” A veces pienso, ¿quién me obliga a hacer esto? Mejor vuelvo a hacer lo que hacía antes o me jubilo “, indicó.
El presidente de la Asociación Nacional de Magistrados, Luca Palamara, salió al paso de los datos ofrecidos por Berlusconi explicando que en el 2009 no llegaron a 120.000 los teléfonos interceptados, mientras que fueron unos 10.000 los micrófonos ocultos para un total de 132.000 escuchas, con un costo de 272 millones de euros. ” Los gastos son adelantados por el Estado pero, en caso de condena, van a cargo del condenado“, añadió.
Sobre la ley mordaza que limita las interceptaciones telefónicas se está librando un duro pulso entre Berlusconi y Gianfranco Fini, cofundador del Pueblo de la Libertad y presidente de la Cámara de los Diputados, que puso objeciones a la ley.
Berlusconi tiene prisa por aprobarla y la querría en vigor durante el verano.
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